Deliverance (1972)

Dirigida por John Boorman

Basada en la novela “La Violencia Está Entre Nosotros”, de James Dickey

Actores principales: Burt Reynolds, John Voight 

Cuatro amigos viajan hacia un inhóspito paisaje montañoso en algún lugar de la Norteamérica profunda con el fin de navegar en un turbulento río por ultima vez, ya que pronto construirán sobre él una represa. La aventura y el intento de domar las fuerzas de la naturaleza se erigirán como un desafío para ellos mismos e irán develando el verdadero leitmotiv de la película, que en una primera instancia la hermana por distintos motivos con filmes como “Two Thousand Maniacs!” (1964) o su contemporánea “The Last House on the Left (1972)”, del gran Wes Craven. Ese parentesco será expuesto cuando veamos que la hostilidad del río sólo será una extensión del verdadero dilema: las diferencias culturales entre ellos, hombres representantes de la civilización, y la brutalidad encarnada por los lugareños. El desarrollo de la cinta avanza como el río mismo, desde un remanso luminoso ejemplificado en una mítica toma musical al principio del filme, en la cual parece insinuarse que la única conexión que puede darse entre estos dos grupos culturales es en el arte como hecho superador y en la relación con un niño de raras facciones (la película aludirá a la endogamia que suele darse en esa clase de poblados) y se desatará como un caudaloso y mortal arrecife después de una cruenta e inolvidable escena de violación. A partir de este hecho empezaran los conflictos entre los protagonistas y las barreras morales empezaran a caerse hasta precipitarse, como el furioso río, al mismo nivel de animalidad que horroriza en una primera instancia pero que es la única puerta a la supervivencia. Y es acá cuando la película se despega de otras cintas de “terror rural” o de “rape and revenge” ya que no será suficiente la concreción de la venganza para cerrar el circulo y equilibrar moralmente al espectador. El planteo quedará abierto y la muerte no saldará las deudas, lo cual quedará representado en el ultimo cuadro de la película, con el río como metáfora de una realidad en la que la verdad, por mas putrefacta que sea, siempre termina saliendo a flote.




Las actuaciones de John Voight y Burt Reynolds son muy sólidas y llevan con solvencia y emotividad la tensión entre los dos polos en disputa, complementados muy bien por sus dos compañeros Nead Beatty y Ronnie Cox (que casi veinte años después brillarían en el reparto de "Captain America"), cumpliendo cada uno las posturas necesarias para conformar esta fábula en la que cada cual podrá verse representado por las posturas de uno o de otro o quizás de ambos, ya que lo que se trata de poner de manifiesto son los grises que nos acechan y la destrucción de nuestros discursos cuando el peligro nos pisa los talones. 
El filme está estupendamente filmado (en especial las peligrosas escenas de acción) y logra un in crescendo asfixiante que nos pondrá en todo momento como espectadores haciéndonos participes de las preguntas y decisiones de los protagonistas sobre cuestiones como la venganza, la justicia por mano propia y la manipulación de la verdad en situaciones en las que la fuerza es la ley y no hay orden que la controle más que el de seguir con vida.



Artículo redactado por El Laucho

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