Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? ¿Es una nueva versión de "Kramer vs. Kramer", 40 años después? En parte, viene por ese lado. Una historia de un divorcio, un chico de por medio (con un corte de pelo bastante similar en ambos filmes) y lo que debía haber sido ponerse de acuerdo amistosamente termina siendo una batalla judicial. Pero, momento, esto no es una copia ni tampoco una remake de la cinta dirigida por Robert Benton en 1979. Aquí Noah Baumbach se vale de las sólidas y potentes actuaciones de Scarlett Johansson y Adam Driver, que tranquilamente pueden estar a la misma altura que Meryl Streep y Dustin Hoffman. También se destaca la inoxidable Laura Dern en su papel de abogada, quien ya viene cosechando premios por su labor.


Quizá la principal diferencia con "Kramer vs. Kramer" radica en la exploración de la historia previa entre los dos protagonistas, así como el hecho de que en "Marriage Story" se profundiza también en el personaje femenino, entre otros varios detalles que las tornan películas hermanas sí, pero no gemelas.
Por cierto, el plantear más acentuadamente la rivalidad Los Ángeles vs Nueva York le da un condimento más a esta ruptura amorosa.
Es difícil que se quede con el máximo en los Premios de la Academia, ya que deberá toparse con durísimos contendientes. Pero creo que se ha ganado por mérito propio estar en ese selecto lote.
Artículo redactado por Pablo Skorupski
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